Europa busca autonomía: Sánchez y Von der Leyen abogan por un ejército común desde Múnich

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La seguridad europea atraviesa un proceso de redefinición profunda y las intervenciones del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la Conferencia de Seguridad de Múnich reflejan esa transformación.

Ambos líderes coincidieron en la necesidad de reforzar la capacidad defensiva del continente, aunque sus planteamientos subrayan un cambio más amplio: la creciente apuesta por una Europa con mayor autonomía estratégica frente a un escenario internacional cada vez más inestable.

Sánchez centró su intervención del sábado en la necesidad de reforzar la capacidad disuasoria europea frente a Rusia. El dirigente español fue explícito al afirmar que “tenemos que frenar a Putin y fortalecer nuestra capacidad disuasoria”, en referencia al presidente ruso, Vladimir Putin.

Para ello, defendió la creación de “un auténtico ejército europeo” y subrayó que ese proyecto debe materializarse “ahora, no en diez años”. Según su planteamiento, España está dispuesta a contribuir con todos los recursos necesarios para avanzar hacia una estructura militar integrada que permita responder con mayor rapidez y coordinación a las amenazas de seguridad.

La propuesta del mandatario español se inscribe en un contexto de creciente preocupación por la estabilidad del orden internacional y por la evolución del conflicto en Ucrania. Sánchez considera que la defensa europea debe construirse desde la cooperación entre los Estados miembros, evitando depender exclusivamente de alianzas externas o el armamento nuclear.

En ese sentido, defendió la necesidad de reformar y reforzar las instituciones multilaterales que han garantizado la estabilidad occidental durante décadas, planteando una visión de seguridad basada en la integración militar y la coordinación política entre socios europeos.

El discurso del presidente del Gobierno también abordó el interés por el rearme atómico y la inversión militar global. Sánchez alertó sobre el aumento del gasto en armamento atómico y afirmó que las potencias nucleares “están gastando más de 11 millones de dólares a la hora”.

Asimismo, insistió en la urgencia de evitar una nueva carrera armamentística y reclamó la firma de un nuevo acuerdo internacional que sustituya al tratado START. En ese contexto, el mandatario español combinó su rechazo al rearme nuclear con su defensa de una mayor capacidad militar convencional europea.

Por su parte, Von der Leyen amplió el enfoque estratégico al insistir en que el continente debe prepararse para una nueva era geopolítica. Durante su intervención sostuvo que Europa “ya no tiene más elección” que fortalecer su independencia ante amenazas externas e internas.

La presidenta de la Comisión Europea advirtió de que “nos enfrentamos a la clara amenaza de fuerzas externas que intentan debilitar nuestra Unión desde dentro”, subrayando que el modelo europeo enfrenta desafíos en ámbitos que van desde la seguridad territorial hasta la competencia económica y tecnológica.

Uno de los elementos más relevantes de su intervención fue la insistencia en activar el artículo 42.7 del Tratado de la Unión Europea, conocido como la cláusula de defensa mutua. Von der Leyen recordó que este mecanismo implica el principio de solidaridad entre Estados miembros y afirmó que “No es opcional para la UE. Es una obligación”.

Con esta propuesta, la dirigente europea busca reforzar la idea de una defensa colectiva real, basada en compromisos operativos y en el fortalecimiento de capacidades militares compartidas.

Además, la presidenta comunitaria defendió ampliar la cooperación estratégica con aliados cercanos como Reino Unido, Noruega, Islandia y Canadá.

Von der Leyen insistió en que la autonomía europea no debe interpretarse como un alejamiento de la relación transatlántica, sino como un refuerzo del equilibrio entre socios. En ese sentido afirmó que “Una Europa independiente es una Europa fuerte. Y una Europa fuerte hace más sólida la alianza transatlántica”, subrayando que la autonomía estratégica puede coexistir con la cooperación militar internacional.

El debate sobre la seguridad europea también se vio influido por la intervención del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien defendió la necesidad de una Europa fuerte dentro del marco de la cooperación con Washington.

Rubio sostuvo que Estados Unidos busca aliados capaces de asumir mayores responsabilidades defensivas y afirmó que el destino transatlántico sigue vinculado al recordar que “Somos hijos de Europa”. Su discurso reflejó la expectativa estadounidense de que los países europeos incrementen su poder militar sin romper los lazos estratégicos tradicionales. @mundiario