La polémica en torno al caso del financiero y depredador sexual Jeffrey Epstein ha reavivado el enfrentamiento político en Estados Unidos, y Hillary Clinton no se queda atrás para cargar contra la Administración de Donald Trump.
La exresponsable diplomática ha denunciado que el Departamento de Justicia está realizando un “encubrimiento” en la publicación de los archivos relacionados con el caso, mientras ella y su esposo, el expresidente Bill Clinton, se preparan para testificar ante el Congreso en un proceso que, según afirma, podría utilizarse para desviar la atención política.
Durante una entrevista concedida a la BBC, Hillary Clinton acusó al Gobierno estadounidense de retrasar deliberadamente la divulgación de millones de documentos vinculados al caso. “Saquen los archivos. Están actuando con lentitud”, afirmó, insistiendo en que la transparencia debe prevalecer.
La exsecretaria de Estado también expresó dudas sobre la actitud de la administración respecto a la información aún clasificada. “Hay algo en la actitud de esta administración hacia esto que, en mi opinión, realmente nos lleva a concluir que tienen algo que ocultar”. Estas declaraciones han intensificado el debate sobre la gestión política del caso Epstein, que continúa generando repercusiones judiciales y mediáticas años después de la muerte del financiero en prisión en 2019.
El conflicto se produce en un momento especialmente sensible, ya que los Clinton deben comparecer ante el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental dentro de la investigación parlamentaria sobre las redes de Epstein. Hillary Clinton está citada para el 26 de febrero, mientras que su marido lo hará al día siguiente. La comparecencia del expresidente marcará un precedente histórico, al convertirse en la primera vez en más de cuatro décadas que un exmandatario estadounidense testifica ante un panel legislativo.
La exsecretaria de Estado sostiene que tanto ella como su esposo están siendo objeto de un trato desigual en comparación con otros testigos. “Creo que todo el mundo debería declarar si se le ha pedido que declare”, afirmó al ser preguntada sobre si otras figuras implicadas en el caso deberían declarar.
También cuestionó el formato de las comparecencias, señalando que otros testigos han podido entregar declaraciones escritas bajo juramento mientras que, en su caso, el comité exige testimonio presencial. Según Clinton, esta decisión responde a un intento político de desviar la atención mediática. “Ofrecimos eso [pero] quieren meternos [en esto]. ¿Por qué quieren meternos en esto? Para desviar la atención del presidente Trump. Esto no es complicado”.
Por su parte, Donald Trump ha rechazado las acusaciones y ha insistido en su inocencia respecto a cualquier implicación en las actividades del financiero. “He sido totalmente exonerado”, declaró el mandatario ante periodistas. Además, respondió a las críticas de Clinton con ataques personales, afirmando que la exsecretaria padece “síndrome de Trump”. La disputa verbal refleja la prolongada rivalidad política entre ambos líderes desde las elecciones presidenciales de 2016, cuya derrota marcó el inicio de una confrontación pública constante.
El caso también salpica indirectamente a Bill Clinton, quien aparece mencionado en los documentos divulgados hasta ahora. El expresidente ha reconocido contactos con Epstein en el pasado, aunque asegura haber cortado la relación tras conocer información sobre los delitos sexuales del financiero. Los archivos publicados incluyen fotografías en las que el exmandatario aparece con Epstein en un entorno recreativo junto a una persona identificada por el Departamento de Justicia como víctima. No obstante, el exmandatario ha negado cualquier conducta ilícita y ha pedido igualmente la publicación completa de los documentos.
Hillary Clinton ha defendido que su historial público demuestra disposición a colaborar con las investigaciones. “No tenemos nada que ocultar. Hemos pedido repetidamente la liberación completa de estos archivos. Creemos que la luz del sol es el mejor desinfectante”. Asimismo, ha reconocido haber coincidido en ocasiones con Ghislaine Maxwell, condenada por tráfico sexual, aunque subrayó que el foco principal debe centrarse en las víctimas y en los responsables directos de los delitos.
El enfrentamiento político se ha intensificado tras la amenaza de desacato al Congreso promovida por el presidente republicano del comité, James Comer, quien acusó a los Clinton de retrasar su comparecencia. La posibilidad de una votación bipartidista para sancionarles aumentó la presión sobre la pareja, que finalmente accedió a declarar en sesiones privadas, aunque continúa reclamando audiencias públicas para garantizar mayor transparencia.
Más allá del enfrentamiento partidista, el caso Epstein representa un desafío institucional para el sistema político estadounidense. La magnitud de la red de contactos del financiero, que incluía figuras empresariales, políticas y sociales de alto perfil, ha alimentado teorías sobre posibles encubrimientos y ha intensificado la exigencia social de acceso completo a los documentos. La disputa entre transparencia judicial y estrategia política evidencia cómo los escándalos de alto impacto pueden convertirse en herramientas de confrontación partidista.
El desarrollo de las comparecencias en el Congreso podría marcar un punto de inflexión en la investigación del caso Epstein y en la percepción pública sobre la responsabilidad de las élites implicadas. Mientras los Clinton buscan demostrar cooperación total, la Administración Trump defiende su gestión del proceso, configurando un escenario en el que el debate sobre la transparencia, la justicia y el uso político de la información continúa siendo el eje central de una polémica que sigue condicionando la agenda política estadounidense. @mundiario





