Crece la presión interna en Venezuela para relevar a Vladimir Padrino tras la captura de Maduro

0
26

La estabilidad que durante años caracterizó —al menos en apariencia— a la jerarquía militar venezolana atraviesa uno de sus momentos más delicados. La conversación ya no es marginal ni se limita a corrillos aislados: en distintos niveles del generalato se habla abiertamente de relevo, desgaste y falta de renovación en la cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

En el centro de la discusión se encuentra la figura de Vladimir Padrino López, quien acumula casi doce años al frente del Ministerio de Defensa. Su permanencia, inédita en la tradición institucional venezolana reciente, se ha convertido en símbolo de un estancamiento que, según fuentes militares, bloquea ascensos y mantiene cerradas las posibilidades de renovación interna. La palabra que más se repite en los cuarteles es “oxigenación”.

El punto de inflexión fue la llamada Operación Resolución Absoluta, la acción militar estadounidense que logró en pocas horas la captura de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Más allá del impacto político, el episodio dejó en evidencia graves fallos en los sistemas defensivos y en la capacidad de respuesta de la estructura militar venezolana. Los sistemas antiaéreos de fabricación rusa y china no lograron frenar la incursión, y el dispositivo de seguridad presidencial fue desbordado con rapidez.

Para una parte significativa del alto mando, la ausencia de explicaciones públicas y la continuidad automática de los responsables han alimentado un profundo malestar. La pregunta que circula en despachos y bases es directa: si la misión fundamental —garantizar la seguridad del jefe del Estado— fracasó, ¿por qué no hubo rendición de cuentas?

El problema no es solo operativo, sino estructural. Venezuela cuenta con un número extraordinariamente elevado de generales y almirantes en activo en proporción a su tropa, estimada en torno a 125.000 efectivos. Esa desproporción agrava la percepción de bloqueo en la carrera militar y ha generado tensiones adicionales en una institución ya afectada por dificultades económicas y pérdida de moral. Fuentes próximas a oficiales señalan que se han multiplicado las solicitudes de retiro anticipado, incluso en rangos altos, mientras crece el interés por oportunidades fuera del ámbito castrense, especialmente en el sector de la seguridad privada vinculada a empresas energéticas extranjeras.

La figura de Padrino, sin embargo, trasciende lo estrictamente militar. Durante su gestión, la FANB consolidó su identificación doctrinal con el proyecto político chavista. Lo que en tiempos de Hugo Chávez era una orientación política, terminó institucionalizándose como identidad oficial: la fuerza armada se asumió explícitamente como “bolivariana, revolucionaria y antimperialista”, reforzando la llamada unión cívico-militar y ampliando el papel de la Milicia Nacional Bolivariana.

Esa transformación convirtió al ministro en un pilar del equilibrio interno del poder chavista. Por ello, su eventual salida no sería un simple cambio administrativo, sino una reconfiguración de la arquitectura política que ha sostenido al régimen durante más de una década. Algunos analistas apuntan que la continuidad podría interpretarse como un intento de preservar estabilidad en medio de la crisis, mientras otros advierten de que el inmovilismo puede generar el efecto contrario.

En este contexto, el debate que atraviesa a la FANB no se limita a nombres propios. Se trata de una discusión más profunda sobre legitimidad, profesionalización y supervivencia institucional. Tras el golpe simbólico y estratégico que supuso la captura de Maduro, la institución enfrenta una encrucijada: mantener la actual estructura de poder o iniciar una transición interna que permita recomponer su credibilidad.

Por ahora, el silencio oficial contrasta con el murmullo creciente en los cuarteles. Y ese murmullo, en un país donde la fuerza armada ha sido durante años uno de los pilares fundamentales del poder político, adquiere una dimensión que va mucho más allá de lo estrictamente militar. @mundiario