Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, el 24 de febrero de 2022, Ucrania encara otro invierno de guerra sin una expectativa clara de paz. Según una encuesta del centro Razumkov y el Kyiv Security Forum, solo el 17,7% de los ucranios cree que la guerra terminará este año. El escepticismo es aún mayor respecto a una solución rápida, pese a los plazos marcados por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha llegado a situar el horizonte antes del verano de 2026. Tres de cada cuatro encuestados consideran que, incluso si se firma un acuerdo, Moscú lo incumplirá y reanudará la ofensiva cuando le convenga.
La desconfianza tiene precedentes. Los acuerdos de Minsk de 2014 y 2015 no evitaron la invasión a gran escala en 2022. Hoy, Rusia controla alrededor del 20% del territorio ucranio, incluida Crimea —anexionada ilegalmente en 2014— y partes de Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia. Sin embargo, el avance militar ruso ha sido limitado: el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) estima que en 2025 apenas capturó un 0,8% adicional del territorio.
Superioridad rusa en artillería
La superioridad rusa en artillería es clara. Moscú dispara entre 10.000 y 15.000 proyectiles diarios frente a unos 3.000 ucranios, según el analista Mykola Bielieskov, vinculado al Instituto Nacional de Estudios Estratégicos (NISS). Pero la ventaja numérica no se traduce automáticamente en victorias decisivas. La guerra se ha convertido en un conflicto de desgaste donde ambos bandos sufren pérdidas significativas y dificultades logísticas.
El Kremlin, pese a las sanciones y las tensiones económicas internas, no muestra incentivos claros para detener la contienda. Analistas como Vadym Denysenko apuntan a la presión de un sector ultranacionalista ruso que aboga por continuar e incluso ampliar la guerra. Para otros expertos, el conflicto se ha convertido en un instrumento de supervivencia política del régimen de Vladímir Putin, más interesado en sostener la confrontación que en alcanzar una victoria rápida.
Las negociaciones iniciadas en enero en Abu Dabi y continuadas en Ginebra avanzan sin resultados tangibles. Moscú mantiene exigencias que Kiev considera inasumibles, como la cesión del 22% de Donetsk que aún controla Ucrania. Para el Gobierno de Volodímir Zelenski, aceptar esa condición supondría perder posiciones estratégicas y abandonar a unos 200.000 ciudadanos que aún viven en esa zona.
El desgaste también es interno. Ucrania necesitaría unos 300.000 soldados adicionales para reforzar sus filas. Aunque existen al menos 1,5 millones de hombres en edad de servir, muchos evitan el reclutamiento y las deserciones equivalen, según datos de la Fiscalía, a cerca del 20% de las tropas. Aun así, el 65% de la población afirma estar dispuesta a resistir “tanto tiempo como sea necesario”, según el Kyiv International Institute of Sociology.
El coste humano, devastador
La ONU cifra en casi 15.000 los civiles muertos y en más de 40.600 los heridos desde el inicio de la invasión. Solo en 2025 se registraron 2.514 víctimas mortales civiles, un 31% más que el año anterior. En el ámbito militar, estimaciones del Center for Strategic and International Studies hablan de 1,2 millones de bajas rusas y 600.000 ucranias en casi cuatro años de combates, aunque las cifras oficiales varían y son difíciles de verificar.
Mientras tanto, Kiev intenta mantener la normalidad en medio de los bombardeos y los cortes de electricidad. El liderazgo de Zelenski resiste con un respaldo cercano al 60%, pese a escándalos y tensiones internas. En el plano internacional, Ucrania depende en gran medida del apoyo militar estadounidense, aunque países europeos como Francia refuerzan su papel en inteligencia y asistencia.
Para muchos analistas, el desenlace no dependerá de calendarios políticos externos, sino de la capacidad de cada bando para sostener su estrategia. Moscú busca imponer su voluntad; Kiev, evitar una derrota. En palabras de un veterano en Maidán, “el fin no llegará por una fecha fijada en otro país, sino por lo que podamos resistir aquí”. @mundiario





