Zelenski planea elecciones y referéndum antes del verano en medio de la guerra en Ucrania

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Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania, contempla convocar elecciones presidenciales y un referéndum para ratificar cualquier acuerdo de paz antes del verano, según informaciones del Financial Times. La fecha apuntada sería el 15 de mayo, lo que coincide con la presión de Estados Unidos para sellar un alto el fuego antes de junio y garantizar la seguridad de Kiev. A simple vista, puede parecer una estrategia política normal, pero la realidad es más compleja: la ley marcial impide celebrar comicios en plena guerra y millones de ciudadanos están desplazados, dentro y fuera del país. Además, cerca de un 20% del territorio está bajo ocupación rusa, mientras cientos de miles de soldados permanecen en el frente.

Celebrar elecciones en estas condiciones plantea no solo problemas logísticos, como un censo electoral desactualizado o la reorganización de colegios en zonas seguras, sino también dilemas éticos: ¿puede una votación reflejar la voluntad del pueblo si millones no pueden ejercer su derecho al sufragio? Zelenski ha defendido históricamente que las elecciones en guerra son inviables, pero la presión internacional y la necesidad de consolidar un acuerdo de paz han hecho que su resistencia disminuya.

Negociaciones tensas y obstáculos territoriales

Las rondas de negociación en Emiratos Árabes Unidos han mostrado avances técnicos, como la definición de estrategias de salida, retirada de tropas y mecanismos de control del alto el fuego, así como consensos en algunas de las 20 cuestiones clave sobre el conflicto. Sin embargo, persisten los puntos más espinosos, especialmente la cesión del 22% de Donetsk, parte del Donbás, aún en manos ucranias. Moscú exige territorios que aún no ha conquistado militarmente, mientras que Washington propone zonas desmilitarizadas supervisadas por fuerzas de interposición. Kiev rechaza ceder sin garantías de reciprocidad, lo que evidencia que la diplomacia se mueve en terreno minado.

Otros temas complejos incluyen la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, bajo ocupación rusa, y la delimitación del frente en provincias estratégicas como Zaporiyia y Jersón. También se discuten limitaciones al tamaño del ejército ucranio y la renuncia a integrarse en la OTAN, decisiones de enorme calado político y estratégico que muestran que un acuerdo de paz no puede ser solo una firma en un papel, sino un proceso que garantice la seguridad real de la población.

Perspectivas y soluciones posibles

A pesar de la presión internacional, cualquier avance requiere combinar pragmatismo y justicia. Las elecciones y el referéndum solo serán legítimos si se aseguran mecanismos que permitan votar a los desplazados y proteger a los ciudadanos del conflicto. En paralelo, la negociación debería enfocarse en crear corredores humanitarios, zonas de seguridad verificadas por observadores internacionales y acuerdos graduales de cesión territorial que reduzcan el riesgo de que el alto el fuego se rompa.

La experiencia ucraniana recuerda que la paz no llega por decreto ni por calendario electoral: necesita preparación, confianza y transparencia. La presión externa puede acelerar decisiones, pero solo la implementación cuidadosa de acuerdos puede evitar que la sombra de la guerra empañe el futuro democrático del país. @mundiario