Naciones Unidas, que en 15 años no ha sabido hacer frente al caos en el que se sumió el país tras el asesinato impune de Muamar el Gadafi, pone ahora el foco en Libia «porque quedarse de brazos cruzados ya no es una opción», aseguran desde el mismo organismo que contribuyó a la caída del dictador con la ayuda de Occidente


