Síntomas y cómo se contrae la fiebre del Nilo

El virus del Nilo Occidental, que se ha manifestado en Andalucía, se transmite a los seres humanos principalmente por la picadura de mosquitos infectados. Estos insectos se contagian a su vez al morder a aves infectadas. Así, el mosquito propaga y disemina la infección tanto en la personas como en los animales, al inyectar las bacterias depositadas en la saliva. El ciclo de transmisión es mosquito-ave-mosquito. Otra vía es la del contacto directo con la sangre o tejidos de animales infectados. No se conocen casos de contaminación persona a persona.

Los llamados vectores (inoculadores) principales son los mosquitos del género Culex, en particular el Culex pipiens. El virus se mantiene en las poblaciones de mosquitos gracias a la transmisión vertical (de los adultos a los huevos).

Las aves son los reservorios del virus. Son especialmente susceptibles los miembros de la familia de los cuervos (Corvidae), aunque se ha detectado en aves muertas o agonizantes de más de 250 especies. Todas ellas se pueden infectar por otras vías distintas de la picadura del mosquito.

Los seres humanos y los caballos son los denominados hospedadores finales ; es decir, se infectan pero no contagian. El periodo de incubación suele durar entre 3 y 14 días.

Esta enfermedad es asintomática en aproximadamente un 80% de las personas infectadas; en las demás puede causar la fiebre del Nilo Occidental (un 20%) o una afección grave (afecta a 1 de cada 150 infectados), pudiendo causar la muerte del sistema nervioso, y por ende, del sujeto

Los síntomas de la fiebre del Nilo son: temperatura elevada, dolores de cabeza y corporales, cansancio, náuseas, vómitos y en ocasiones erupciones cutáneas en el tronco y abultamiento de los ganglios linfáticos.

Mayores de 50 e inmunodeprimidos, más riesgo
Respecto a los de la afección grave (también llamada enfermedad neuroinvasora, como la encefalitis o meningitis o poliomielitis del Nilo Occidental), los síntomas son: dolores de cabeza, fiebre elevada, rigidez de nuca, estupor, desorientación, coma, temblores, convulsiones, debilidad muscular y parálisis. Los mayores de 50 años y los inmunodeprimidos tienen mayor riesgo de sufrir síntomas graves.

El puede causar también una enfermedad grave en los caballos. Para ellos hay vacunas, sin embargo, para las personas, no.