Sánchez intentará que Suecia apoye a los países más golpeados por la pandemia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viajará mañana a Suecia para reunirse con su homólogo escandinavo, Steffan Löfven. El objetivo del viaje, de acuerdo con fuentes diplomáticas, es tratar de persuadir al Gobierno del país de que contribuya al fondo europeo destinado a los países -España e Italia- más golpeados por el Covid-19. De paso, España trata estrechar lazos comerciales y turísticos.

No sabemos si fue un desliz, pero lo dijo. La ministra sueca de Asuntos Exteriores, Anna Linde, agobiada por las preguntas de Sarah Kelly de la alemana Deutsche Welle lo dijo: «Parece como si nos quisieras echar de la Unión Europea». Duramente criticada, y no solo por su bajo nivel de inglés, la ministra no supo gestionar las andanadas de la periodista que cuestionaba, tanto la insolidaridad de Suecia para con los países más afectados, como los resultados de la estrategia sueca en el manejo de la crisis del coronavirus.

No es una novedad que Suecia suele tener dificultades en manejar las crisis. De hecho, las conclusiones del informe de la FOI, Totalförsvarets Forskningsinstitut, (Instituto de investigación de Defensa), presentado recientemente, han sido contundentes: falta de liderazgo en una «situación que no se puede manejar con los recursos y la organización habituales», opacidad y mala comunicación con «un resultado de confusión, desconfianza – daño y muertes».

Pero el informe de la FOI no se conforma con analizar los efectos internos de la gestión de la pandemia, también pronostica, «la deriva autoritaria en Rusia, la intensificación de la oposición entre China y Estados Unidos y la ampliación de la brecha con Europa.» Y es aquí donde la falta de liderazgo político es todavía más preocupante.

Socialdemócratas suecos
Con el partido unificado y sin fisuras, los socialdemócratas suecos, con Steffan Löfven a la cabeza, están instalados en el poder en coalición con Miljöpartiet, Los verdes, y apoyados en algunas iniciativas parlamentarias por Liberales y Centristas. Así las cosas, ¿qué pueden hacer los socialdemócratas suecos, concentrados como están en defenderse y en administrar, para mejorar la vida de los ciudadanos y renovar la sociedad? Poco.

En el caso de la gestión de la pandemia, los políticos suecos mantuvieron un perfil bajo y se escondieron detrás de la opinión de los expertos. En el caso de la reconstrucción de Europa, han decidido alinearse con Holanda, Dinamarca y Austria, en el grupo de los frugales. «Deberíamos tener un plan de recuperación, pero debería hacerse de una manera sólida, inteligente. Defendemos la buena economía y el control», dijo Linde. «La deuda no debería compartirse entre los países de la UE», añadió. A pesar de la gravedad de la situación y de que Suecia depende en un 70% de sus exportaciones a Europa, la ministra no ve la necesidad de apostar por una mayor solidaridad entre los países y no teme por el futuro del mercado único.

España-Suecia
España, mientras tanto, ofrece a Suecia un mercado de 47 millones de habitantes por un mercado de 10 millones, con un agravante importante. Suecia mantiene el monopolio estatal del alcohol, Systembolaget, herencia de las medidas adoptadas por los altos índices de alcoholismo en Suecia. Esta circunstancia impide la libre competencia de uno de nuestros productos más emblemáticos, el vino. En España, no contamos con monopolio alguno que defienda, por ejemplo, a nuestra industria del mueble frente al vendedor global de muebles IKEA. Al margen de la sospechosa ingeniería fiscal del gigante del mueble sueco, tampoco España ha tenido inconveniente alguno en que la libre competencia dirima la lucha entre los gigantes de la ropa, la sueca H&M y la española Zara. Por no hablar del mundo editorial, donde las perspectivas, en nuestro caso, pueden alcanzar los 450 millones de lectores, o de Volvo o de Spotify….

Por otra parte, Suecia canaliza su solidaridad a través de SIDA, la Agencia para la Cooperación Internacional para el Desarrollo. SIDA, es la agencia gubernamental que trabaja en nombre del Parlamento y del Gobierno de Suecia para reducir la pobreza en el mundo y contribuir a implementar la política de Suecia para el desarrollo global. La pobreza que se cierne sobre Europa no merece en cambio el mismo grado de solidaridad.

Está también, o debería de estar sobre la mesa, la política de migración y por consiguiente el control de las fronteras europeas. Tema en el que España está obviamente más implicada que Suecia.

Y finalmente, y no por ello menor, tenemos el turismo. Suecia y España mantienen una entrañable relación desde los primeros tiempos del turismo en nuestro país. Los vínculos afectivos y familiares que se han desarrollado desde entonces son extraordinarios. Los suecos viven, visitan y adquieren inmuebles en Mallorca, Málaga, Marbella, Torrevieja, las islas Canarias y en tantos otros puntos, y mantienen negocios turísticos e inmobiliarios con nuestro país. Las industrias turísticas suecas, como por ejemplo TUI Nordics, confían en España como un destino estable y de excelente calidad. Solo por ello valdría la pena apelar a la empatía entre Suecia y España.

Suecia-Europa
Estos días se han cumplido 20 años desde la inauguración del puente de Öresund, el puente que une la península escandinava con el continente. Popularizado por la serie de culto, Bron, el puente se ha visto obligado a cumplir sus veinte años cerrado al tráfico por culpa de la pandemia. Esperemos que este no sea un mal presagio.