Putin gana la votación de la reforma constitucional para seguir en el poder hasta 2036

Ya mucho antes de que finalizase la votación y a medida que avanzaba el escrutinio, la Comisión Electoral Central de Rusia empezó a publicar datos del apoyo obtenido por la reforma constitucional promovida por el presidente Vladímir Putin para continuar en el poder dos mandatos más a partir de 2024. Las modificaciones en la Carta Magna obtuvieron un respaldo por encima del 70% de los votos emitidos.

Activistas opositores del movimiento «Niet» (No a la reforma) salieron a la calle para protestar en distintos puntos de Moscú y San Petersburgo. Unos pocos lo hicieron directamente en Plaza Roja de la capital rusa, pero la Policía les detuvo de inmediato. Los detractores de la reforma que permitirá a Putin seguir en el Kremlin hasta 2036 llamaron a sus partidarios a concentrarse en la céntrica plaza Pushkin de Moscú, que fue completamente tomada por fuerzas antidisturbios. Pese a ello, varios centenares de manifestantes mostraron su malestar.

Y es que ha indignado, no sólo que la Comisión Electoral hiciera propaganda del sí antes del cierre de las urnas, sino también el hecho de que votación se extendiera por espacio de una semana, algo sin precedentes en la práctica democrática, no ya de Rusia, sino de ningún otro país del mundo. Las urnas han estado disponibles desde el pasado 25 de junio para, según el Gobierno ruso, facilitar una votación escalonada que evitara aglomeraciones y contagios en la actual situación de pandemia.

Pero lo cierto es que, a juicio de la oposición, el procedimiento empleado para garantizar supuestamente la salud pública constituye en realidad un coladero de irregularidades, un «pretexto» para amañar mejor el resultado de la consulta, ya que dificulta el control efectivo del proceso electoral. Así opinan varios dirigentes opositores, entre ellos el abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, el movimiento «Niet» y la asociación Golos, una ONG rusa dedicada a la defensa de los derechos del votante.

Urnas itinerantes
Según han podido constatar algunos medios de comunicación, blogueros y usuarios de las redes sociales, se han utilizado en ciertos sitios del país urnas itinerantes, que se han llevado por las casas, colocado en los patios de las viviendas, en el interior de autobuses y hasta en los maleteros de los coches. Por otro lado, más de un millón de electores en Moscú y Nizhni Nóvgorod se registraron para votar de forma telemática y se han dado casos de quienes pudieron emitir su voto más de una vez. Golos ha denunciado también presiones a funcionarios para que acudieran a las urnas
y propaganda soterrada como organización de rifas en los colegios electorales. Ha habido además personas que no han podido votar porque lo hicieron otros por ellos, según han asegurado los propios afectados.

«Ustedes saben que la votación transcurre ya desde hace varios días, medida dictada por la exigencia de proteger la salud de la población. Quiero dar las gracias a todos aquellos que ya lo hicieron», manifestó Putin el martes en un breve mensaje televisivo a la ciudadanía para pedir su apoyo. Esta votación debió celebrarse el pasado 22 de abril, pero la pandemia de Covid-19 aconsejó su aplazamiento.

Para la aprobación de las enmiendas constitucionales, según ha dispuesto el jefe del Kremlin, hacía falta el voto a favor de más del 50% de los electores, tope que se ha superado con creces de acuerdo con los resultados oficiales. A las urnas fueron convocados más de 108 millones y medio de rusos. La reforma de la Carta Magna se ha votado en bloque e incluye, además de dejar abierta al actual presidente la posibilidad de presentarse a los comicios de 2024 y 2030, la actualización anual del salario mínimo y las pensiones, una mención a Dios, la tipificación del matrimonio como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer y unas 200 modificaciones más, algunas redistribuyendo prerrogativas entre la Presidencial, el Gobierno y el Parlamento.