Pekín promete «firmes contramedidas» ante esta «escalada sin precedentes»

Cuando parecía que ya no quedaban más frentes en la Nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y China, estalla uno nuevo: el de las representaciones diplomáticas. El cierre inmediato del consulado chino en Houston, el primero establecido en 1979 y que atiende a importantes estados del sur y a Puerto Rico, agrava la Nueva Guerra Fría entre ambas superpotencias y augura una reacción similar de Pekín. «China pide a EE.UU. que revoque esta decisión equivocada. Si sigue adelante, tomaremos las contramedidas necesarias», advirtió ayer el portavoz de Exteriores, Wang Wenbin, en su comparecencia diaria ante la Prensa. A su juicio, se trata de una «escalada sin precedentes» en las relaciones entre ambos países, que pasan por su peor momento por el brutal impacto del coronavirus en EE.UU. y sus numerosas disputas.

Desde la guerra comercial hasta las acusaciones contra Huawei, pasando por la ley de seguridad nacional impuesta a Hong Kong, la represión en Xinjiang y las reclamaciones territoriales en el Mar del Sur de China, no hay un día que pase sin cruce de reproches y amenazas de sanciones. «Es una provocación política unilateralmente lanzada por EE.UU., que viola la ley internacional, las normas básicas que gobiernan las relaciones diplomáticas y el acuerdo consular bilateral», criticó Wang, quien condenó enérgicamente «un movimiento tan indignante e injustificado que saboteará las relaciones entre EE.UU. y China».

La decisión recrudece las tensiones entre ambos países y lo más probable es que Pekín responda cerrando también alguno de los cinco consulados estadounidenses, que operan en Shanghái, Cantón (Guangzhou) Shenyang, Chengdu y Wuhan, epicentro del coronavirus.

Con 72 horas para abandonar el consulado de Houston, que se cumplen mañana viernes, los diplomáticos chinos se apresuraron el martes por la noche a quemar documentos secretos en el patio del edificio. Las imágenes, difundidas por el medio local «click2houston.com», han despertado todas las sospechas porque la Convención de Viena de Relaciones Consulares garantiza la protección de los bienes y archivos diplomáticos incluso si se rompen relaciones o en caso de guerra. Así, EE.UU. estaría obligado a respetar la especial protección de los enseres del consulado y China podría encargar su custodia a su embajada en Washington o incluso a un tercer Estado.

En diciembre, Washington expulsó a dos diplomáticos chinos por espionaje, pero Pekín negó los cargos. Como se ha visto con la reciente escalada, la pandemia ha exacerbado la rivalidad entre Estados Unidos y China desatando lo que es ya la Nueva Guerra Fría.