Operación sin precedentes en Francia contra el activismo islamista

El ministerio del Interior ha lanzado operaciones policiales y judiciales sin precedentes contra más de 50 asociaciones musulmanas, se propone ilegalizar tres asociaciones próximas al islamismo radical, y ha detenido a dos agitadores que lanzaron la fetua que culminó con la decapitación del profesor Samuel Paty, el viernes pasado.

Abdelhakim Sefrioui fue detenido el sábado, como posible autor de la fetua («edicto islámico» que comienza con el acoso y puede culminar con el asesinato) que costó la vida al profesor degollado. Sefrioui y el padre de uno o varios alumnos se manifestaron ante el colegio donde fue asesinado Samuel Paty para pedir su «expulsión» de la enseñanza nacional. Sefrioui colaboró en varias de las asociaciones que se dispone a prohibir el ministerio del Interior. Y ha organizado campañas de acoso contra los imanes partidarios del orden y la colaboración con el Estado.

Driss Yemmou, alias Idriss Sihamedi, presidente de la ONG BarakaCity, había sido detenido días antes de la decapitación del profesor Paty, acusado de incitación al odio a través de las redes sociales, con más de 34.700 seguidores en Twitter.

Gérald Darmanin, ministro del Interior, se propone prohibir la organización «humanitaria» de BarakaCity, con oscuras relaciones con los círculos islamistas sirios y libaneses. Idriss Sihamedi es un personaje truculento, que maneja el francés y el árabe con una violencia excepcional. La decapitación del viernes agrava su caso como activista islámico.

El ministerio del Interior se propone prohibir, igualmente, el Colectivo contra la Islamofobia en Francia (CCIF), cuyo fundador, Samy Deba, es otro personaje importante en la tela de araña del islamismo radical, con una dimensión particular: su temible capacidad de dar cobertura judicial a los procesos más amenazantes para sus víctimas potenciales, perseguidas a través de las redes sociales.

En otro plano se sitúa la organización Los Musulmanes (LM), una organización legal, pero amenazante. Su programa de acción roza lo anticonstitucional: «federar» a más de cincuenta asociaciones musulmanas con el fin de «rechazar» los proyectos legislativos del presidente de la República, estimando que la «ley musulmana» está por encima de las leyes del Estado francés.

La prohibición definitiva de estas organizaciones deberá ser aprobada en un próximo consejo de ministros.