Ministro de Exteriores de Hungría: «Queremos un reparto justo del fondo de recuperación de la UE»

Hungría, como otros países de Europa del Este, registró menos fallecimientos por la pandemia del Covid-19. ¿Cuál ha sido la clave?

Tomamos decisiones justo a tiempo. No fueron decisiones fáciles de tomar y fueron muy incómodas para los ciudadanos. También hicimos grandes esfuerzos en comprar a tiempo los equipos de protección en China, así como respiradores para los hospitales. Y tuvimos éxito en mantener la capacidad de nuestro sistema sanitario, acorde al número de contagiados. Otra clave fue que los húngaros han actuado como un pueblo disciplinado, incluso sin tener que introducir un toque de queda. Solo introdujimos algunas limitaciones para que los ciudadanos no pudieran abandonar sus hogares.

La Ley de Emergencia de Hungría ha sido muy criticada, por su autoritarismo, en el Parlamento Europeo. Se acusa al Gobierno de Viktor Orban de gobernar a golpe de decreto…

Viktor Orban es primer ministro de Hungría desde 2010. Hemos ganado tres elecciones nacionales seguidas (2010, 2014 y 2018). Todas ellas con un amplio margen y sin necesidad de coalición. Es un Gobierno patriótico, con un partido demócrata cristiano [Fidesz] y, digamos, que la corriente internacional liberal de la política y los medios de comunicación no puede digerir que un Gobierno que vaya frontalmente contra esa corriente de opinión pueda tener éxito en asuntos como la inmigración, cristianismo, valores o el futuro de Europa. Los ataques siempre están basados en percepciones y no en hechos. Tenemos que acostumbrarnos.

¿Cuál es la posición del gobierno húngaro sobre el fondo de recuperación económica postCovid-19 de la UE que debe aún negociarse?

En la mentalidad húngara hay un principio: primero trabajas, luego ganas el dinero y después te lo gastas. No estamos muy familiarizados con esa otra filosofía de «primero se gasta el dinero y luego se consigue». Pero comprendemos que esto último no es el objetivo del fondo de recuperación de la UE. Por ello no nos oponemos al fondo de recuperación de la pandemia. Pero es importante para nosotros que sea justo pues podemos estar ante un escenario en el que los países ricos reciban más que los países pobres en la Unión Europea. Para eso no hay argumentación aceptable. Ese fondo debe reconocer los esfuerzos realizados por los países antes y durante la crisis para evitar la pandemia. Hungría ha desplegado gran disciplina en su presupuesto y en términos de déficit público, que ha descendido cada año desde 2010. Y hemos relanzado nuestra economía cada año en esta década. No queremos que la irresponsabilidad sea mejor valorada que la responsabilidad.

¿Ligaría las ayudas de ese fondo a reformas estructurales de los países que lo reciban, por ejemplo, España?

Nunca comento sobre cuestiones internas de otros países. Los que mejor mejor pueden juzgar las decisiones del Gobierno español son los electores españoles en las próximas elecciones. Deben ser los países los que hagan sus propias reformas.

¿En qué consiste el «orbanismo»?

Nos centramos en el interés nacional. Y ya que son los húngaros los que nos votaron, nuestro trabajo es cumplir sus expectativas. Nunca abandonaremos nuestro interés nacional. Para nosotros, Hungría es lo primero. Entendemos que para Trump, EE.UU. es lo primero; o que para el presidente Sánchez, España es lo primero. Y por ello nos reservamos el derecho a decir que Hungría es lo primero. Todo ello basado en un respeto mutuo, respetando a otros países y esperando el respeto a Hungría. Somos una nación europea de mil años y por ello creo que merecemos respeto. Y por ello estamos hartos de que nos digan cómo deberíamos vivir nuestras vidas y tomar decisiones.

Entonces, ¿qué atractivo puede tener para su Gobierno el proyecto de la Unión Europea?

Tenemos interés en una UE fuerte. Ya que somos un país de 10 millones de ciudadanos y muy abierto a la economía. Nuestras exportaciones representan el 86% del PIB. Somos una de las diez economías más abiertas del mundo. Y el 79% de nuestras exportaciones se dirigen a países de la UE. Esto significa que si hay un país que realmente está interesado en una UE fuerte ese es Hungría. Pero tenemos un debate, con las instituciones en Bruselas, en cómo podemos obtener esa fortaleza de la UE. Nuestra posición es clara: la UE solo puede ser fuerte si los países de la UE son fuertes. Por ello, mientras más competencias se cojan de los estados miembros, más débil será la UE. Es decir, cuanto más fuertes son los Estados miembros, más fuerte es la Unión Europea.

Lo de los Estados Unidos de Europa sería una aberración para ustedes…

No creemos en ello. Es un concepto que nunca aceptaremos.

¿Están más a gusto en la OTAN o en la UE respecto a cuestiones de defensa y seguridad?

Somos un país que sufrió 40 años de comunismo. Y obtuvimos nuestra libertad solo hace 30 años. La OTAN es el símbolo de esta lucha. Para nosotros pertenecer a la OTAN es un asunto vital y central. Por eso estamos interesados en una OTAN más fuerte y por ello aumentamos nuestro presupuesto de defensa. También son necesarias reformas en la OTAN para adaptarse a nuevos desafíos.

En inmigración Hungría también choca frontalmente con otros países de la UE como España…

Nuestra posición es muy clara: nunca recibiremos inmigrantes ilegales en nuestro país. Podemos estar seguro de eso. Es un deseo de nuestra ciudadanía, expresado en referéndum y en elecciones parlamentarias y europarlamentarias. Consideramos la inmigración ilegal como una amenaza a la seguridad, un riesgo cultural y, ahora, un riesgo para la salud. Nuestra posición es que debemos ayudar a esos países a mantener su población en casa. Si esta población abandona esos países, ¿quién los reconstruirá?. Hay una gran presión para que Hungría cambie su posición pero no lo haremos. Protegeremos nuestras fronteras.