La ira por el asesinato de un cantante etíope se vuelve contra las estatuas del emperador Haile Selassie

El parque Cannizaro de Wimbledon, al sureste de Londres, amaneció el miércoles con la estatua del ex líder etíope Haile Selassie destruida. La noche anterior un grupo de unas 100 personas -según un testigo- vandalizó el busto de Selassie, quien vivió en ese mismo distrito londinense durante su exilio en 1936. La policía está investigando los hechos.

El incidente estaría relacionado con los disturbios en Etiopía provocados por el asesinato del cantante omoro Hachalu Hundessa, de 34 años, a principios de esta semana en Adís Abeba. El joven fue abatido a tiros en el barrio de Akaki Kality, al sur de la capital, y murió en el hospital el 29 de junio.

El asesinato del cantante, conocido por sus canciones de protesta política, ha provocado manifestaciones de repulsa en la región de Oromía, feudo del mayor grupo étnico del país, que han dejado al menos 81 muertos, según las autoridades locales. El primer ministro de Etiopía y Nobel de la Paz de 2019, Abiy Ahmed, también oromo, ha condenado el crimen y expresado sus condolencias por el fallecimiento de «este artista increíble y brillante». Además, ha hecho un llamamiento a la calma a través de su cuenta de Twitter.

El popular cantautor, cuyo funeral se celebrará este jueves, fue una de las principales voces del movimiento de protesta antigubernamental que llevó a un cambio de liderazgo en 2018. Sus canciones se centraban en los derechos del grupo étnico oromo. En una de las protestas recientes tras la muerte de Hundessa, una estatua del príncipe Ras Makonnen Woldemikael y padre de Selassie, fue derribada en la ciudad oriental de Harar.

El emperador de las hambrunas
Tafari Makonnen, más conocido como Haile Selassie I, nació el 23 de julio de 1892 cerca de Harar. Fue emperador de Etiopía de 1930 a 1974, aunque estuvo en el exilio de 1936 a 1941, después de que la Italia de Benito Mussolini invadiera el país africano.

Selassie trató de modernizar su país y ayudó a establecer la Organización de la Unidad Africana (ahora la Unión Africana) en 1963. También fue considerado por muchos como el mesías de la raza africana, pero fue recordado por su reverso oscuro. El autoritarismo, la hambruna masiva y la corrupción de su gobierno le quitaron la careta como referente mundial de la lucha contra el fascismo y el colonialismo. El 1974, hubo un punto de inflexión, cuando la sequía de aquel año provocó decenas de miles de muertes y las protestas -que contaban con el apoyo de unidades militares- se intensificaron.

Ese año, Selassie fue «destronado» por la Junta Militar de la revolución etíope (también conocida como Derg) liderada por el teniente coronel Mengistu Haile Mariam. El emperador desapareció en extrañas circunstancias un año más tarde. Según el Consejo de la Corona de Etiopía, Selassie fue encarcelado por el Derg y posteriormente asfixiado hasta la muerte el 27 de agosto de 1975 en Adís Abeba.