Este es el momento óptimo para iniciar una rehabilitación intensiva de brazo y mano tras un ictus

El ictus es la primera causa de discapacidad adquirida en el adulto. En España, unas 110.000 personas tienen este accidente cerebrovascular cada año, de las que al menos un 15% fallecerán y, entre los supervivientes, en torno a un 30% se quedará en situación de dependencia funcional, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). La rehabilitación busca minimizar esas discapacidades experimentadas por el paciente que ha sufrido un accidente cerebrovascular, así como facilitar su reintegración social. Pero en el caso de las extremidades superiores, casi dos tercios de las personas no recuperan por completo la función de las manos y los brazos, una circunstancia que puede limitar las actividades cotidianas.

Ahora, un ensayo clínico aleatorizado de fase II, cuyos resultados publica este lunes la revista «PNAS», ha descubierto que el período óptimo para la rehabilitación intensiva del uso de brazos y manos después de un ictus debe comenzar entre 60 y 90 días después del evento. El estudio ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Georgetown y MedStar National Rehabilitation Network (NRH).

El mismo tipo de rehabilitación menos de 30 días después de un accidente cerebrovascular proporcionó algún beneficio, pero hacerlo seis meses o más después de un accidente cerebrovascular no mostró un beneficio significativo en comparación con los que recibieron atención estándar.

«Nuestro hallazgo demuestra la existencia de un período crítico o momento óptimo en el que los adultos responden mejor a la rehabilitación después de un ictus», señala el autor principal, Alexander Dromerick, profesor de Medicina de Rehabilitación y Neurología, presidente de Medicina de Rehabilitación en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown y vicepresidente de investigación de MedStar NRH. «Los ensayos clínicos anteriores han encontrado pocas o muy pequeñas mejoras en la función motora después de un accidente cerebrovascular, por lo que nuestra investigación podría ser un avance importante para encontrar formas de lograr mejoras sustanciales en la recuperación de brazos y manos», añade.

Para este ensayo, los médicos inscribieron a 72 participantes que habían sufrido un ictus, principalmente del área de Washington, D.C., dentro de las tres semanas posteriores al evento. Fueron asignados al azar para recibir 20 horas adicionales de terapia de habilidades motoras centrada en la actividad, comenzando en diferentes momentos después del accidente cerebrovascular, además de sus terapias prescritas regularmente. La rehabilitación adicional comenzó 30 días después del accidente cerebrovascular, entre 60 y 90 días después del ictus o seis meses o más después. Los resultados se compararon con un grupo de control que recibió solo sus terapias de rehabilitación prescritas, pero sin un entrenamiento extra de rehabilitación motora.

«Nuestros resultados sugieren que se debe proporcionar una rehabilitación motora más intensiva a los pacientes 60 a 90 días después del inicio del accidente cerebrovascular», afirma Elissa Newport, directora del Centro de Plasticidad y Recuperación del Cerebro del Centro Médico de la Universidad de Georgetown y autora de este artículo. «Es bien sabido que un cerebro joven en desarrollo muestra una gran plasticidad, en comparación con otras épocas de la vida. Nuestros resultados muestran que puede haber un período similar de mayor plasticidad para los pacientes en un momento específico después de su accidente cerebrovascular», apunta.

Los autores señalan que la mejora en la función de la mano y el brazo encontrada en este estudio no solo fue estadísticamente significativa, sino lo suficientemente grande como para ser percibida como funcionalmente significativa por los propios pacientes.

«Nuestro enfoque muestra que los pacientes pueden tolerar un entrenamiento motor mucho más intensivo que el que se proporciona tradicionalmente si son libres de elegir las actividades que se utilizan en su entrenamiento. Sabiendo que puede haber un período crítico para la recuperación, hay muchas técnicas que uno podría imaginar que se pueden aplicar para comprender y mejorar la recuperación durante este período de tiempo», asegura Dorothy F. Edwards, profesora de Kinesiología y Medicina en la Universidad de Wisconsin-Madison y miembro del Centro para la Recuperación y Plasticidad del Cerebro.

Los investigadores esperan que este estudio establezca una ventana de tiempo para que la investigación futura pueda combinar la terapia con estimulación cerebral o medicamentos destinados a ayudar a las áreas sanas del cerebro a recuperar funciones deterioradas o asumir aquellas que se han perdido por el daño del ictus. Los autores también planean diseñar un ensayo clínico más grande para confirmar los hallazgos actuales y determinar la dosis óptima de terapia, logrando así los mejores efectos durante esta ventana sensible al tiempo.