El «muro de madres» que protege a los manifestantes frente a la policía de Trump

Se hacen llamar «muro de madres». Nacieron como medio centenar de mujeres que, protegidas con casos y máscaras, se encadenan alrededor de los manifestantes en la ciudad de Portland, en Oregón, para impedir arrestos por parte de los agentes federales enviados por el Gobierno para sofocar los disturbios. Lucen pancartas en apoyo de las protestas, y cantan al unísono: «Agentes, fuera. Han llegado las madres».

No se sabe exactamente si estas mujeres son en realidad madres de los manifestantes, y el presidente Donald Trump las ha acusado en la red social Twitter de ser «un fraude». Lo que es seguro es que, día tras día, crecen en número, y han logrado abortar varios arrestos, justo cuando la Casa Blanca ha decidido, como hizo ayer, enviar refuerzos a pesar de la polémica armada por desplegar agentes con atuendo militar y la faz cubierta en las calles de una de las grandes ciudades norteamericanas.

En días recientes, su iniciativa se ha extendido a otras ciudades. Cadenas similares han aparecido en Chicago y Albuquerque, y hay perfiles en Facebook y Twitter creados en 22 ciudades, desde Detroit hasta Los Ángeles, para convocar protestas en caso de despliegue de la policía federal.

Según una de las organizadoras de ese grupo, Bev Barnum, «a los manifestantes se les está agrediendo sin una causa concreta, detenidos, evacuados en coches, despojados de sus derechos por agentes a los que no se puede identificar». Barnum explica a ABC que el objetivo de estas mujeres es acudir a las protestas como con total normalidad, como si fueran a hacer la compra, para intimidar a los agentes. «Estaremos en la calle hasta que nadie necesite que le protejan», añade.

Agentes federales
Portland encadena ya más de medio centenar de noches de disturbios, más intentas que en otras ciudades donde todavía perdura la protesta racial tras la muerte bajo custodia policial de George Floyd. En otras urbes, como Washington o Nueva York, la llama de la indignación se ha ido apagando gradualmente. En Washington, Trump desplegó al ejército para poner fin a los disturbios. Pudo hacerlo porque la capital es un distrito federal. Fuera de ella, sólo los gobernadores pueden pedir la movilización de tropas. Por eso, la Casa Blanca ha optado por enviar a Oregón a agentes federales, civiles que trabajan para cuerpos policiales como los U.S. Marshalls o el servicio de Aduanas y Protección Fronteriza.

Ese despliegue policial ha resultado ser muy controvertido. El senador de Oregón Ron Wyden, del Partido Demócrata, denunció en un comunicado que el país se precipita hacia «la ley marcial dentro de una campaña electoral». «Las tácticas violentas desplegadas por Donald Trump y sus fuerzas paramilitares contra los manifestantes pacíficos son las de un régimen fascista, no una nación democrática», añadió. El alcalde de Portland también se ha opuesto a ese despliegue.