El espectáculo negacionista del coronavirus de Salvini: «¿La mascarilla? Ni la tengo ni la uso»

En el Senado italiano se ha organizado un convenio «contra el alarmismo» del coronavirus bajo el título de «Covid-19 en Italia, entre información, ciencia y derechos». Mientras el gobierno y autoridades sanitarias insisten en la necesidad de mantener alta la guardia porque el coronavirus circula y es peligroso, recomendando utilizar la mascarilla en lugares cerrados (en la región de Campania se imponen multas de 1.000 euros a quienes violan esa normativa), el exvicepresidente del gobierno, Matteo Salvini, ha rechazado esa protección. El líder de la Liga, sentado en la primera fila de la cámara, ha montado su propio espectáculo: «¿La mascarilla? No la tengo y no lo uso», ha dicho Salvini a un empleado del Senado cuando le ha pedido utilizarla. «El saludo con el codo es el final de la especie humana, me niego a hacerlo; si alguien me da la mano, se la doy», concluyó Salvini.

A la conferencia, organizada por el famoso crítico de arte y senador Vittorio Sgarbi, asistieron médicos, científicos, juristas, expertos e investigadores «negacionistas» del Covid-19, que intentaron convencer de que el coronavirus ya no existe. Sgarbi ha pedido que se elabore «un manifiesto de verdad, para que las instituciones escuchen la voz de quienes dicen desde hace semanas que el virus ya no está en Italia».

En primera fila, al lado de Matteo Salvini, se sentó también el célebre cantante Andrea Bocelli, que en el mes de mayo estuvo contagiado por el virus, al igual que su familia. El tenor explicó su experiencia sobre el confinamiento, confesando que lo había violado: «Cuando se decretó el confinamiento, traté de identificarme con aquellos que tenían que tomar decisiones tan delicadas. Luego traté de analizar la realidad y vi que las cosas no eran como nos las contaban. Conozco a muchas personas, pero nunca conocí a nadie que haya estado en cuidados intensivos, entonces, ¿por qué esta gravedad? Hubo un momento en que me sentí humillado y ofendido por la privación de la libertad de salir de casa sin haber cometido un delito y debo confesar públicamente que desobedecí esta prohibición porque no me parecía justa y saludable», admitió Bocelli.

El cantante afirmó que durante el confinamiento llamó a Matteo Renzi, a Matteo Salvini, a Silvio Berlusconi y a otros conocidos para «crear un frente transversal, formado por personas de sentido común, para hacer algo juntos». Andrea Bocelli concluyó con un llamamiento: «No puedo pensar en la velocidad con la que se cerraron las escuelas y, por otro lado, la rapidez con la que las discotecas se llenaron de nuevo. Me gustaría hacer un llamamiento para decir que debemos reabrir las escuelas y recuperar los libros. No puedo pensar que nuestros hijos, tengo una hija de 8 años, deben estar en la clase con la mascarilla puesta».

Rechazo al estado de emergencia
El objetivo del convenio es evitar que el gobierno vuelva a decretar el estado de emergencia, a partir del 31 de julio. A todos los asistentes al convenio les unía una misma idea: intentar rechazar que entre el martes y el miércoles el Parlamento apruebe las resoluciones para prolongar el estado de emergencia, porque, según los asistentes, «el coronavirus ya no existe». Entre los expertos invitados a apoyar esta tesis se encontraba el conocido profesor Alberto Zangrillo, médico personal del exprimer ministro Berlusconi, jefe de anestesia y reanimación en el hospital San Raffaele en Milán, quien hace unas semanas pronunció una frase que creó gran polémica: «El virus clínicamente es inexistente». Durante la conferencia en el senado italiano ha mantenido una posición más prudente, menos radical: «Los contagios que estamos viendo no pueden producir una enfermedad en grado de llevar al infectado a la hospitalización o peor aún a la unidad de cuidados intensivos». Según Zangrillo, «tenemos que comportarnos con sentido común y evitando el extremismo».

Algunos expertos han rechazado la invitación por no estar de acuerdo con la idea de que el virus no existe. Es el caso del prestigioso virólogo Guido Silvestri, profesor en la Emory Universidad de Atlanta, quien ha criticado la iniciativa calificandola de «pseudocientífica». Los datos que esta tarde ha hecho públicos el ministerio de Sanidad le dan la razón, porque el virus sigue circulando en Italia: en las últimas 24 horas se han registrado 170 nuevos contagiados y 5 muertos.