Covid-19: Amenazas y oportunidades para mejorar la asistencia a bebés prematuros

Hace apenas dos años la Fundación NeNe reivindicaba los 12 aspectos que consideraba imprescindibles para ofrecer un cuidado de excelencia a los recién nacidos prematuros y sus familias durante su hospitalización en las Unidades de Neonatología. Sin embargo, en marzo de este año, de forma brusca e inesperada la pandemia por Covid-19 ha puesto en jaque a las Unidades de Neonatología, perturbando muchos de los aspectos del cuidado considerados imprescindibles. La Fundación NeNe, hoy más que nunca, en el Día Mundial de la Prematuridad, quiere visibilizar y revindicar la necesidad de recuperar todos los pilares esenciales e imprescindibles en el cuidado de los bebés prematuros.

Necesidades para el óptimo neurodesarrollo del recién nacido prematuro
El cerebro del niño prematuro lleva a cabo una parte crucial de su desarrollo y maduración fuera del útero en el entorno de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Estos procesos de desarrollo y maduración del cerebro pueden verse afectados negativamente cuando los estímulos que reciben estos niños tan vulnerables no son adecuados. En el presente, disponemos de conocimientos sólidos de que una asistencia individualizada, centrada en el neurodesarrollo y focalizada en la familia mejora el desarrollo y maduración del cerebro, así como el bienestar psicoemocional del recién nacido prematuro. Entre las medidas asistenciales estrella, destaca la presencia continuada y protagonismo de los padres en el cuidado, la lactancia materna, y el contacto piel con piel. Todas ellas, son intervenciones de alto valor terapéutico, bajo costo económico y enorme trascendencia.

Alto impacto de la pandemia en el cuidado del bebé prematuro
Durante los meses que llevamos de pandemia, hemos apreciado que las madres Covid-19 positivo
embarazadas
rara vez transmiten la infección a sus hijos, tanto antes, como durante la vida fetal, y después del parto. Y la transmisión horizontal, incluso cuando los bebés son alojados en la misma habitación que sus madres y son amamantados directamente, es muy infrecuente.

Esta buena noticia se ha visto empañada por las limitaciones instauradas a partir de los planes de contingencia. Éstas no tuvieron en cuenta el carácter único y excepcional que las medidas estrella tienen para favorecer el neurodesarrollo y la salud global de los bebés prematuros. Los planes de contingencia han dificultado el ofrecer cuidados de calidad al neonato prematuro y su familia con el argumento de proteger la salud de todos los recién nacidos ingresados, sus familias y los profesionales sanitarios.

Como en casi todo lo que está ocurriendo en nuestro sistema sanitario en esta pandemia, las unidades neonatales han sufrido de forma dispar la interrupción de su política de puertas abiertas y el enfoque integrador de la familia, restringiendo la entrada a un solo progenitor y con límites de tiempo. En otras palabras, los progenitores volvieron a ser visitas, lo que nos arrastró al siglo pasado: adopción de normas drásticas homogéneas sin tener en cuenta las necesidades de la familia y del neonato prematuro de forma individual, ni aun cuando estaba extremadamente grave. Intervenciones cómo el cuidado piel con piel, la lactancia materna, el reclutamiento de donantes en los bancos de leche y los programas de alta precoz domiciliaria, se han visto muy constreñidos durante los primeros meses de la pandemia. Aunque estos últimos aspectos se han ido normalizado, es imprescindible recuperar todo el conjunto de medidas y acciones que caracterizan el enfoque asistencial del cuidado centrado en la familia, el cual ha demostrado ampliamente ser beneficioso para los bebés y padres.

Desde la Fundación NeNe no nos cansaremos de recordar que la no inclusión de los padres durante la larga hospitalización de sus bebés prematuros, además de provocar estrés emocional y sufrimiento en las familias, repercute en el desarrollo neurosensorial y emocional del recién nacido prematuro. Es por ello que debemos buscar fórmulas y estrategias novedosas que preserven la calidad de los cuidados dentro del enfoque del cuidado centrado en el desarrollo y la familia.

Lecciones aprendidas y oportunidades de mejora
También hemos extraído lecciones positivas de esta situación que estamos viviendo: nos ha empujado al mundo virtual de forma acelerada y hemos descubierto el potencial valor de las redes sociales para mejorar la experiencia socioemocional de familias. Hemos aprendido que la asistencia, apoyo y atención continuada a las familias, así como la educación (escuela de padres) y seguimiento de los prematuros tras el alta, puede realizarse, en gran medida, mediante telemedicina. Precisamos para ello que los hospitales dispongan de sólidas plataformas en línea. Las cámaras web para transmisión en vivo del estado del bebé pueden suplir la falta de contacto directo de una madre, de un padre que no puede acudir a estar junto a su hija o hijo.

Por otro lado, las reuniones virtuales o mixtas pueden ser adecuadas para la discusión de pacientes entre profesionales y tienen la ventaja de facilitar la incorporación de enfermeras, así como de especialistas aliados involucrados en el cuidado de los neonatos prematuros. Todo ello con un respeto estricto de la confidencialidad y seguridad comunicativa

Un aspecto que desde la Fundación NeNe creemos crucial y que ha de instaurarse sin demora es el cribado sistemático y periódico con los test diagnósticos (antígenos y/o PCR) a los padres de niños prematuros que tendrán un ingreso prolongado. Esto rebajaría la tensión en familias y cuidadores y facilitaría recuperar el escenario de atención centrada en la familia.

Las y los profesionales que formamos la Fundación NeNe consideramos necesario mejorar la formación de los equipos profesionales en psicología y sociología y reforzar los servicios sociales para poder afrontar los desafíos sociológicos que supondrá asistir a los recién nacidos prematuros y sus familias en el contexto de crisis económica y sus consecuencias: falta de vivienda, inseguridad, déficits alimentarios en muchas familias y escaso acceso a la atención médica en algunos grupos minoritarios.

Por otra parte, consideramos necesario disponer de datos objetivos sobre el impacto de esta pandemia en los cuidados de los recién nacidos prematuros, así como los resultados de las estrategias establecidas para vencer las dificultades.

Esto arrojará luz sobre los cambios acaecidos y sobre qué aspectos han de ser reforzados y qué estrategias pueden ser eficaces para mantener la calidad del cuidado del recién nacido prematuro en una pandemia que se prevé larga.

Alfredo García-Alix, neonatólogo y presidente de la Fundación NeNe
.