cómo se adaptan los carteles, las maras y las pandillas a la pandemia

En la tarde del 7 de abril, cuando Colombia ajustaba su décimo cuarto día consecutivo de cuarentena nacional, un concurrido cortejo fúnebre avanzaba por las calles de Bello, un sector de clase trabajadora al norte de la segunda ciudad del país, Medellín.

La procesión fúnebre, llevada a cabo en abierta violación de las reglas de aislamiento social, acompañaba al cuerpo de Edgar Pérez Hernández, alias «El Oso», el supuesto jefe de la poderosa banda criminal Niquia-Camacol, quien había fallecido el día anterior de un infarto mientras estaba en la cárcel.

«Además de que se hacían disparos, también se aplaudía», reportó el diario local El Colombiano el 7 de abril.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here