Cómo disfrutar del verano a salvo del coronavirus

El despertador anuncia la llegada de un nuevo día. Uno que, tras el fin del estado de alarma, ya no es un calco del anterior. Ahora disponemos de un gran abanico de opciones para disfrutar y malgastar nuestras horas libres, como quemar los excesos del confinamiento en el gimnasio o tomar el sol en la playa. Sin embargo, la pandemia no ha terminado. El Covid-19 es responsable de la muerte de 525.000 personas y más de 11 millones de contagios en todo el mundo, que no parecen frenarse en países como Estados Unidos y Brasil. Tampoco podemos bajar la guardia en España, donde permanecen activos diversos brotes a lo largo del país. Sabemos de sobra la importancia de llevar mascarilla y de guardar la distancia de seguridad, pero con la llegada del verano surgen nuevos interrogantes. ¿Es verdad que el aire acondicionado puede propagar el coronavirus? ¿se debilitará durante los meses de verano? ¿el virus se transmite en el mar o la piscina? Desde el diario ABC hemos respondido a estas y más preguntas para que podamos disfrutar de las vacaciones de la forma más segura posible.

¿EL VERANO HARÁ QUE EL VIRUS SEA MENOS PELIGROSO?

La respuesta corta es que no. A pesar de la llegada del verano sigue habiendo brotes que impiden que podamos tener una vida completamente normal. Sin embargo, según el neurólogo e investigador del Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (Idibaps), Xabier Urra, las condiciones climáticas del verano pueden ayudar a reducir la intensidad de la pandemia. El investigador, por medio de distintos estudios, afirma que la radiación solar es el principal responsable de este fenómeno. Según explica, «vimos que en aquellas zonas donde a lo largo del día había más sol los brotes eran más reducidos». Las conclusiones de sus estudios también se aplican en nuestras fronteras. «Dentro de España hemos observado que la cantidad de gente que ha tenido contacto con el virus o ha pasado la enfermedad, medido por la frecuencia de anticuerpos, es menor en aquellos sitios donde hay más sol», afirma Xabier Urra.

PERO ¿CÓMO AFECTA LA RADIACIÓN SOLAR AL VIRUS?

Según explica el investigador, los virus, a diferencia de los seres humanos, son unos organismos muy sencillos. «Por tanto, cuando se exponen a la radiación solar, se inactivan. Esa inactivación tiene que ver con la degradación de su material genético. Se ha comprobado que se inactiva tres veces más rápido que el virus de la gripe al exponerse a la radiación solar», indica. El problema es que los altos niveles de radiación solar terminarán con la llegada del otoño y el temido rebrote. De acuerdo con el doctor Xabier Urra, «puede tener mucho impacto que el día se acorte, sobre todo en octubre y noviembre. Se estima que el virus sin radiación solar puede durar horas en la superficie y puede ser uno de los factores que nos hace predecir que habrá un rebrote más intenso». Afortunadamente, hemos aprendido mucho desde el inicio de la pandemia: «Disponemos de más kits diagnósticos y, por tanto, si se hace un parón será más precoz que el que se ha hecho hasta ahora», afirma.

¿EL AIRE ACONDICIONADO PUEDE SER UN FOCO DE CONTAGIO?

Los equipos de aire acondicionado son nuestro principal aliado cuando el calor aprieta. Sin embargo, hay quien decide no utilizarlo por miedo a que el coronavirus se haya instalado en él. A este respecto, la directora general de la Asociación de Fabricantes de Equipos de Climatización (AFEC), Pilar Budí, no deja lugar a dudas: el Covid-19 no se genera o reproduce dentro de aparatos de aire acondicionado. Aunque hay que tomar dos medidas básicas para minimizar al máximo el riesgo de contagio. Estas son, asegurar una correcta ventilación-sea natural o mecánica-y llevar a cabo el mantenimiento de los equipos. La directora de AFEC destaca que incluso puede ser un aliado durante la pandemia: «Gracias a sus filtros reduce la cantidad de partículas que hay en el ambiente».

El problema surge cuando no se respetan este tipo de medidas. Así ocurrió en el brote de coronavirus que afectó a tres grupos de familiares que comieron en mesas contiguas en el mismo restaurante de Guangzhou, en China. En este caso, como apunta un estudio publicado en «Emerging Infectious Diseases», la revista de los centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU., el aire acondicionado pudo favorecer la transmisión de gotículas del virus. De acuerdo con Pilar Budí, «lo que está claro es que en esa caso había un hacinamiento de personas y una falta de ventilación. No se puede llegar a ninguna conclusión en ese sentido, solo que el local carecía de ventilación».

Más allá del uso doméstico y de grandes superficies, también preocupa el uso de estos equipos en vehículos como coches o aviones. Como explica Pilar Budí, «el ambiente en cabina es totalmente seguro. Los equipos de climatización de los aviones disponen de unos filtros HEPA que eliminan el 99% de los virus y bacterias que están en el aire». Respecto a los coches, hay que tomar el mismo tipo de medidas que aplicamos en una vivienda. Es decir, ventilar. Además de ventilar, la directora general de AFEC recuerda la importancia de realizar un correcto mantenimiento de los equipos, que no siempre se hace.

En el caso de las viviendas ese mantenimiento es muy sencillo: la limpieza de los filtros. «Cuando son equipos de tipo Split, el mismo usuario puede hacer la limpieza siguiendo las indicaciones del manual de instrucciones del equipo. En el caso de equipos propios de oficinas o centros comerciales, para eso están los técnicos y profesionales de las empresas habilitadas que saben lo que tienen que hacer», explica.

¿PODEMOS CONTAGIARNOS SI ACUDIMOS A CUALQUIER ZONA DE BAÑO?

La Covid-19 tiene poca capacidad de infección en el agua. Así lo indica el investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), Joan Grimalt. Sin embargo, esto cambia según la zona de baño. Para empezar, bañarse en el mar es seguro. Según el investigador, coautor de un informe que explica cómo se transmite el virus SARS-CoV-2 en espacios destinados al baño y otras actividades acuáticas, «está descrito en diferentes estudios que la sal destruye el virus. Si el virus es débil de por sí en el agua, en el mar prácticamente no puede infectar a nadie. El peligro principal lo tenemos fuera del agua, de persona a persona».

La arena tampoco es un problema. Así lo explica Joan Grimalt: «Primero, porque no es una superficie lisa. Se ha visto que el virus sobrevive sobre todo en superficies lisas, como plásticos o metales. Segundo, porque en una playa la arena tiene bastante sal. Por último, en muchas zonas la arena se calienta mucho durante el día y destruye el virus».

También es seguro bañarse en la piscina. El cloro destruye el virus. El verdadero peligro se encuentra, al igual que en las playas, en las aglomeraciones. Además de esto, «los gestores de las piscinas tienen que controlar las duchas, los accesos y desinfectar las superficies duras», afirma el investigador. A su vez, recomienda ducharse con jabón para minimizar riesgos. «Por norma higiénica, todos sabemos que antes de meterse a la piscina hay que ducharse. Si te duchas además con un poco de jabón ayudas también a quitar el virus aún mejor», señala. Por el contrario, en zonas de baño de agua dulce, como lagos o pantanos, el riesgo de contagio aumenta. «Aquí no tienes ni sal ni cloro, con lo cual hay más riesgo. Es mejor no nadar en estos sitios, no tanto prohibirlos, pero es poco recomendable», informa Joan Grimalt. ¿Y qué sucede si acudo a un balneario, una sauna o un baño de vapor? En estos casos, no habría ningún problema siempre y cuando se desinfecten y apliquen los niveles de cloro necesarios. Por último, si nos sentimos tentados a refrescarnos en una fuente, el investigador insiste en que lo más importante es mantener la distancia interpersonal. Según apunta, «el riesgo dependerá mucho de la fuente. Por ejemplo, si el agua de la fuente es de montaña no tendrá cloro».

¿CUÁNDO Y CÓMO DEBEMOS LLEVAR LA MASCARILLA EN NUESTRAS VACACIONES?

Irse de vacaciones no significa decir adiós a las mascarillas. Debemos ponérnosla siempre que no podamos mantener la distancia de seguridad, como en los vestuarios y entradas y salidas a las piscinas o playas. Sin embargo, puede llegar a ser muy incómoda, especialmente en los días de más calor. A este respecto, el director de servicios técnicos del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Antonio Blanes, recomienda «consultar a nuestro farmacéutico para que nos ayude a realizar un uso correcto e incluso a elegir aquella que pueda ser más adecuada, por la edad o por las características de la persona». A su vez, recuerda que no todas las mascarillas protegen con la misma eficacia ante los rayos del sol. «Por este motivo, es importante aplicar protector solar en todo el rostro. Además, debemos recordar que nuestra piel puede estar más sensible debido a la falta de exposición solar durante el confinamiento», explica. Por último, con el fin de no sofocarnos al llevarla puesta, recomienda que respiremos con normalidad y de forma pausada. «Si la mascarilla se humedece o deteriora es necesario sustituirla por otra. En el caso de las mascarillas reutilizables, es importante seguir las recomendaciones del fabricante para su lavado», añade Blanes.