Cada media hora se registra un acto violento contra la policía francesa

Una veintena de

policías

son agredidos cada día en los suburbios de París y otras grandes ciudades, donde cada treinta minutos se produce un acto de «desobediencia» o «desacato» a las fuerzas del orden que intentan «poner orden».

La pandemia y los confinamientos han «ocultado» relativamente las llamaradas de
violencia suburbana
que
Gérald Darmanin
calificó hace semanas de «estado de salvajismo».

La prolongación indefinida de la crisis sanitaria y las medidas policiales y militares impuestas durante el segundo confinamiento, desde el 29 de octubre, quizá han agravado las tensiones, que tomaron proporciones espectaculares durante el último trimestre.

La noche del 10 de octubre pasado, la comisaría de Champigny-sur-Marne (78.000 habitantes), al sur de París, fue atacada con disparos de morteros de fabricación casera. Siguió una batalla campal entre fuerzas del orden y bandas de menores de edad, adolescentes y jóvenes. Dos días después fueron detenidos dos menores de 16 y 17 años.

Durante los últimos seis meses, otras 60 comisarías han sido atacadas en varias ciudades de Francia
: a pedradas, a tiros de escopeta y a tiros de morteros de fabricación «casera». Es tradicional que esos ataques vayan acompañados de incendios de coches en las inmediaciones. Una comisaría atacada con mucha violencia, por semana. «Para muchos delincuentes jóvenes y muy jóvenes, la policía es una “banda” más, a la que deben echar de su territorio», comenta un oficial de policía que trabaja en Drancy, al norte de París.

El día 10 de este mismo mes de noviembre, en Compiègne (40.000 habitantes), al este de París, los enfrentamientos entre bandas de adolescentes terminaron, provisionalmente, con numerosos heridos de cierta gravedad y la detención de nueve jóvenes acusados de violencias contra fuerzas del orden, castigadas con penas de prisión.

El mismo día, en Mons-en-Barœul, entre París y Lille, una patrulla de la policía local fue atacada con fuego de mortero «artificial», precipitando «carreras» y tensiones de cierta gravedad.

La gran novedad de la «temporada» otoñal son los petardos y morteros pirotécnicos, utilizados, originalmente, como fuegos artificiales en las fiestas populares. Adolescentes y delincuentes han comenzado a utilizarlos «masivamente» contra patrullas de policía y comisarías para «iluminar» de manera «divertida» sus ataques a pedradas y / o tiros de escopeta.

La «pirotécnica» no está reñida con la violencia suburbana. Durante los últimos doce meses, en Francia se produjeron 7.399 acciones violentas contra policías: unos veinte policías agredidos, cada día, en todo el país. Pero muy particularmente en la «banlieue», la periferia de París.