Adictos a Trump

Donald Trump sabe que no ganará con los recuentos e intuye que las demandas interpuestas por irregularidades no le darán la razón. La diferencia de votos en los seis estados más ajustados es demasiado grande y no aparecen pruebas de un fraude masivo. No obstante, sigue adelante en su estrategia negacionista y de choque. Su objetivo real puede ser el control sobre el partido republicano, una manera de protegerse una vez salga de la Casa Blanca.

En un país adicto a las noticias sobre Trump, el magnate neoyorquino quiere aprovechar las semanas que le quedan de púlpito para fabricar un relato de victimismo. Como acostumbra, culpa a un enemigo externo de su fracaso –los medios, Wall Street, las empresas tecnológicas,… Ver Más